"Ni el bien ni el mal se encuentran en la circunstancias, sino en la opinión que tenemos de ellas" Xavier Guix
Pongamos los siguientes puntos sobre la mesa:
- La bondad, cuando se vuelve una idea fija, divide y limita: si soy bueno, no puedo ser malo y viceversa pero… ¿es real?
- Creerse una persona "buena" no necesariamente lleva a acciones concretas en bondad. No solemos juzgar dichos o hechos, sino personas: "él es malo", "ella es buena"… ¿basados en qué?
- No matar, no robar, no violar no te hace automáticamente bondadoso. ¿Qué haces por otros? ¿Qué dices? ¿Cómo miras?
- A veces, quien da sin medida termina inmovilizando al otro, quitándole la oportunidad de crecer, decidir o incluso equivocarse. Cuesta verlo, porque hemos aprendido que no dar —o poner un límite— es egoísta y además, que no podemos equivocarnos… lo que nos convierte en "malas personas". ¿Y si no es así? ¿Y si también hay bondad en cuidar(se)?
- Por cierto, equivocarse no es malo, activa procesos clave para el aprendizaje: el cerebro detecta el error, ajusta la conducta y fortalece nuevas conexiones. Equivocarse, lejos de ser un fallo, es esencial para crecer.
- Ser bueno por conveniencia, complacer siempre, obedecer sin cuestionar… no es bondad, es olvidarse de uno mismo.
Si resuena contigo leamos juntos a Xavier Guix y a ver si nos curamos de buenitud y reconocemos nuestra humanidad. ¿Te animas?
Mayra A. Pérez Ambriz Médica Sexóloga Clínica
Citas al 5591308643 o al WhatsApp: 5516998106
Referencias
Guix, X. (2006). El problema de ser demasiado bueno. Ediciones Urano