Un Camino a la Apatía

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Permíteme guiarte a través de una analogía que nos lleva a la apatía. Imagina tres senderos que desembocan en esta carretera, y a través de estas líneas, observa cómo se despliegan ante ti. El primero es la angustia, resultado de la mala gestión o la falta de gestión de esta emoción. El segundo es el estrés, y el tercero es la sobreexigencia.

Angustia

La angustia, esa emoción compleja que puede surgir por diversas razones, se puede desglosar en tres causas principales, en mi experiencia y la de algunos de mis consultantes. Mario Puig la define como una respuesta secundaria al miedo, especialmente frente a la incertidumbre, siendo esta última la primera causa que te presento. La segunda se manifiesta como una respuesta a la rumiación constante de pensamientos futuros, en su mayoría catastróficos. Y por último, la angustia puede surgir como consecuencia de no vivir auténticamente. Abraham Cinta lo resume en la siguiente frase: "cuando te escuchas pronunciar 'sí' queriendo decir 'no', una parte de ti muere", y es la angustia la que señala la pérdida de esa autenticidad.

 En general, no nos enseñan a gestionar nuestras emociones. En lugar de reconocerlas como información valiosa que guía nuestro comportamiento y pensamientos, tendemos a reprimirlas, evadirlas o minimizarlas. Sin embargo, es crucial comprender que las emociones tienen un propósito específico: comunicarnos lo que necesitamos en el momento presente. Cuando ignoramos estos mensajes, las emociones se acumulan, llenando nuestra "bandeja de entrada" hasta que estalla en enfermedades o reacciones intensas, como los ataques de ansiedad. Es fundamental aprender a reconocer nuestras emociones, entender sus raíces para responder de manera adaptativa al contexto en el que surgen.

Estrés

Otro camino hacia la apatía es el estrés, una respuesta del sistema nervioso simpático diseñada para protegernos en situaciones de peligro. Sin embargo, en la sociedad actual, hemos adoptado un estado de alerta constante, alimentado por pensamientos recurrentes que mantienen nuestros cuerpos en un estado de hiperactividad. Esta tensión crónica afecta negativamente a nuestros músculos y órganos, especialmente al sistema inmunológico, predisponiéndonos a diversas enfermedades. Muchos de nosotros hemos normalizado los síntomas del estrés, sin ser conscientes de cómo respondemos al entorno y desconectamos de las señales que nuestro cuerpo nos envía.

Sobreexigencia

La sobreexigencia nos impulsa a buscar la perfección y la productividad constante, a menudo llevándonos a la frustración cuando nuestras expectativas no se cumplen. Esta insatisfacción puede extenderse a todas las áreas de nuestra vida, incluso afectando nuestra salud física y mental. La sobreexigencia puede manifestarse de muchas formas, desde disfunciones sexuales hasta comportamientos adictivos.

Imagina tu cuerpo llegando a este estado de tensión sostenida. Nuestro organismo busca desesperadamente recuperar el equilibrio, y a menudo recurrimos a comportamientos adictivos en un intento de aliviar nuestra carga. Sin embargo, estos comportamientos solo nos alejan más de la salud y la vitalidad que buscamos.

Ya sea que elijamos el camino de la angustia, el estrés o la sobreexigencia, es probable que terminemos experimentando una combinación de los tres. Este ciclo puede llevarnos directamente a la apatía, donde perdemos toda motivación y sentido de propósito. Es esencial aprender a reconocer y gestionar estos caminos antes de que nos lleven demasiado lejos. La ayuda especializada puede ser crucial en este proceso.

Aprender a reconocer estos caminos es el primer paso para evitarlos o navegarlos de manera más saludable. Conocer nuestras emociones, entender nuestros límites y priorizar nuestro bienestar son elementos fundamentales en este proceso. También es importante cuestionar las exigencias sociales y culturales que nos imponemos, y en su lugar, buscar la autenticidad y el equilibrio en nuestras vidas.

Compartir esta reflexión puede ser el primer paso para ayudar a otros a reconocer y gestionar sus propios caminos hacia la apatía. Juntos, podemos trabajar hacia una vida más plena y significativa, donde el bienestar y la autenticidad sean nuestras guías.

Mayra A. Pérez Ambriz

Abierta a conocer quién eres,

soy acompañante de procesos

en primer, segundo y tercer nivel de atención

a consultantes en temas que competen

a la salud mental y sexual en @sayume_si

Citas al 5591308643 o al WhatsApp: 5516998106

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